Acompañando a la niñez con discapacidad en tiempos de emergencia

En situaciones de emergencias provocadas por fenómenos socio-naturales, los niños y las niñas también pueden formar parte del proceso de prevención y mitigación de desastres. Es importante que todos los integrantes del hogar comprendan de qué se tratan dichos fenómenos, qué sucede alrededor de ellos y cuáles son las medidas de prevención que la familia puede realizar para protegerse y apoyar a sus amistades o personas cercanas, así como a la comunidad.
Te invitamos a que puedas tomar en cuenta las siguientes recomendaciones:
Si en el hogar hay niñas y niños entre 0 a 2 años:
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Ten guardados en una bolsa su cartilla de vacunas o medicamentos especiales.
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Recuerda que tú como padre, madre o cuidador eres responsable de su cuidado y protección. Si debes atender una tarea urgente, pide ayuda a una persona de confianza para que te apoye en el cuido de los niños y niñas.
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Los niños y niñas de esta edad no pueden expresar con palabras sus emociones o sentimientos, lo hacen a través de sus cuerpos y expresiones. Recuerda que perciben si tu estás nervioso, inquieto o si el ambiente en el hogar es tenso.
Si en casa hay niñas y niños entre 3 a 6 años:
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Converse con ellos y ellas, explícales qué es lo que pasó o puede ocurrir y cómo podría afectar a la familia.
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Transmite calma, explica que hay personas que trabajan para ayudarles a salir adelante y recuperarse de esta situación.
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Es importante hacerles saber paso a paso cómo se mantendrán seguros como familia. Explica que tú, como padre, madre o cuidador, hará su mayor esfuerzo por protegerlos.
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Recuerde utilizar lenguaje sencillo, acorde a la edad, tome en cuenta los sentimientos y temores que los niños y niñas pueden manifestar.
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No olvide fomentar la confianza y fe en Dios y que Él les acompaña en todo el proceso.
Si en la familia hay niñas y niños entre 7 a 13 años:
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Pregúnteles sobre lo que conocen acerca de los huracanes o desastres naturales.
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Pon atención a sus sentimientos y preguntas, toma el tiempo para explicarles con detalle lo que necesitan saber. Si no conoces las respuestas, evita inventar explicaciones.
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Es importante que cuides la información que escuchan a través de los medios de comunicación, esta puede no comprenderse o contener imágenes perturbadoras o sonidos fuertes que pueden generarles más temor y angustia.
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Pregunta y presta atención a sus miedos, algunos pueden parecer irracionales o exagerados, conocer lo que los niños y las niñas piensan y sienten ante estas situaciones es importante para que puedas darles calma.
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Evita dar falsas esperanzas o hacer promesas que no puedes cumplir, hazles sentir que les entiendes y muéstrales cómo afrontar sus sentimientos.
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Recuérdales que la fortaleza y protección de la familia, también viene de Dios. Que sin importar lo que suceda siempre nos acompaña.
Cuando en el hogar hay adolescentes y jóvenes:
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Presta atención a sus comportamientos, observa si les ves con más nerviosismo o temor, disminución de apetito, irritabilidad, si tienen dificultades para dormir o tienen pesadillas. De ser así antes de dormir habla con ellas y ellos, trata de transmitirles calma.
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Muestra disponibilidad para conversar sobre sus emociones, trata de escuchar con atención, ternura y respeto aquello que les preocupe. Si no desean hablar, es importante que les des tiempo, cuando se sientan listos hablarán contigo.
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Recuerda que aunque te parezca que son “casi personas adultas” sigue siendo clave tu cuido y protección. No les obligues a asumir tareas adultas.
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Si observas que sienten seguridad y tranquilidad, da la apertura para que se involucren en actividades y acciones que contribuyan a mantener a la familia protegida y resguardada.
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Transmite con calma la importancia de seguir las recomendaciones oficiales y el plan de emergencia que elaboren como familia.
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Asegúrate que el plan de emergencia de la familia toma en cuenta las opiniones, necesidades e intereses de adolescentes y jóvenes. Hazles parte del proceso, esto ayudará a que tengan un rol activo y de apoyo para poder llevarlo a la práctica.
Si en el hogar hay integrantes con algún tipo de discapacidad:
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Durante la emergencia salvaguarda las ayudas técnicas de las personas con discapacidad, por ejemplo: silla de ruedas, muletas, andaderas y bastones.
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Utiliza lenguaje sencillo y claro, acorde a la edad y tipo de discapacidad, toma en cuenta los sentimientos y temores que se pueden manifestar, trata de solventar sus dudas.
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Una forma de canalizar las emociones y contribuir a la tranquilidad de las personas con discapacidad, especialmente niños, niñas y adolescentes, es a través de juegos, escuchar música y tiempos para ver televisión; y, en el caso de los adultos mayores, puedes apoyarles sugiriendo lectura de sus libros favoritos o escuchar música que les agrade o realizar otras actividades que disfruten y les hagan sentir bien en familia.
Con todas las personas que son parte de tu hogar y comunidad, practica la ternura, el amor, confianza y respeto. La ternura es una herramienta que aporta a que la familia pueda estar tranquila ante una situación adversa.
Por último, no olvides que es importante tratar de mantener la calma, eso contribuirá a que, ante cualquier situación de emergencia, puedas apoyar y proteger a tus hijos e hijas, y a cada persona de tu hogar.
Con tu donación podemos seguir construyendo un mejor futuro para la niñez y adolescencia salvadoreña.
Déjanos tu comentario si tienes algún familiar con discapacidad y qué tipo de acciones realizas para asegurar su cuidado y protección en casa.